Desde hace muchos siglos el conocimiento y práctica de los germinados, como fuente del mejor complemento alimenticio, muestra que son hasta veinte veces más económicos y sencillos de obtener -en casa- que cualquier otro método permanente de alimentación. Harían más suculentas y mucho más nutritivas muchas de nuestras comidas regulares.

Producidos a un costo ínfimo los germinados son una gran solución nutricional para países en desarrollo. Contienen hormonas de crecimiento y proteínas de altísimo y rápido efecto benéfico. Si se ingieren regularmente sus efectos desintoxicantes y reconstituyentes ayudan a que nuestro cuerpo se mantenga sano. Son muy ricos en enzimas, vitaminas, minerales y oligoelementos.

La germinación es una serie de cambios en una semilla mediante los cuales el embrión pasa de la vida latente a la vida activa conservando toda la energía. Se genera producción de enzimas que no se vuelve a obtener en ninguna etapa del crecimiento del germinado, actuando benéficamente sobre el metabolismo, regenerando y nutriendo células en forma inigualada por la naturaleza.

Los germinados exigen menos esfuerzo del tracto digestivo, fortalecen el sistema inmunitario y contrarrestan efectos negativos de la vida actual como estrés, contaminación ambiental y sonora, jornadas extenuantes y comida industrial (embotellados, empaquetados, enlatados) o desnaturalizada (exceso de químicos).

Con su abundancia en aminoácidos, enzimas, minerales, oligoelementos, vitaminas y otros elementos biológicos vivos, los germinados suplen toda clase de carencias originadas por hábitos alimenticios deficientes, muy comunes en nuestra sociedad moderna.

A modo de comparación, si asignamos un valor nutricional de 1.000 puntos a diversos granos y semillas, se ha comprobado que si se muelen, su valor nutricional se reduce a 100 puntos, pero si los germinamos el valor nutritivo puede aumentar hasta 10.000 puntos!!

El consumo de germinados no genera ácido úrico y proporciona considerable vitalidad al hacer desaparecer el cansancio y los problemas digestivos. Todo enfermo convaleciente puede y debe tomar germinados. Pueden consumirse en las ensaladas mezclados con hierbas aromatizantes, aceite de oliva, ajo, etc., y no se deben cocer porque pierden su estado de alimento vivo y su maravilloso valor de sustancias biológicas se pierde.

La mayoría de granos y semillas pueden germinarse y pueden utilizarse como el mejor complemento alimenticio, si no han sido tratados con fertilizantes químicos o tengan su fecha de utilidad vencida. Existen germinadores en el mercado para facilitar el procedimiento en casa. En la mayoría de los casos son un porta-bandejas, con varias de ellas alternadas en su posición según el crecimiento de las semillas.

Entre los germinados más conocidos están :

De Alfalfa: probablemente los más nutritivos y populares

De Cebolla: Excelente para acompañar ensaladas

De Frijol mungo: Muy ricos en proteínas y fáciles de digerir

De Garbanzo: Aportan calcio, hierro, fósforo y abundantes proteínas

De Lenteja: Aportan zinc, hierro, manganeso y proteínas

De Trigo: Ricos en vitaminas y sales minerales

Procedimiento para preparar germinados:

  1. Seleccionar y lavar las semillas en proporción con el tamaño del germinador. Puede ser entre 3 y 5 cucharadas. Colocarlas en un recipiente de vidrio o cerámica ( frasco, bandeja ) lavado previamente
  2. Verter suficiente agua limpia a temperatura ambiente y remojar hasta que las semillas se hidraten. Un promedio de 8 horas es suficiente
  3. Cubrir el recipiente con una tela limpia y humedecida y colocarlo en un sitio oscuro y ventilado. Al hidratarse las semillas, eliminar el agua, enjuagarlas y dejarlas dentro del recipiente, cubiertas con la tela
  4. Repetir la operación de enjuague y escurrida dos o tres veces al día, hasta el quinto día. Es importante mantener las germinaciones húmedas pero escurridas. Una vez que los brotes alcancen un tamaño entre 0.5cm y 1.5cm en promedio aproximado, estarán listos para su consumo
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